Las elecciones Generales del 15 de Junio de 1977
Tras el fracaso del primer Gobierno de la Monarquía , presidido por Arias Navarro, el Rey Juan Carlos I nombra el 3 de Julio de 1976 a Adolfo Suárez, hasta entonces Secretario General del Movimiento, como nuevo Presidente de Gobierno. En los meses siguientes, el Gobierno de Suárez prepara una Ley para la Reforma Política , que fue aprobada por el Consejo Nacional y las Cortes Franquistas. La citada Ley fue sometida a Referéndum político el 15 de Diciembre de 1976, y los ciudadanos refrendaron el proyecto reformista con un 94,16% de votos favorables, pese a la abstención de un 22% de los votantes.
El presidente Suárez, fortalecido por el respaldo popular, inicia un proceso de aproximación con la oposición para la convocatoria de Elecciones Constituyentes, pero quedaba el escollo de la legalización del P.C.E., el partido político mejor organizado y con mayor poder de convocatoria en esa época. Su presencia en los organismos unitarios de la Oposición y la defensa de las tesis eurocomunistas por sus dirigentes hacía inexcusable su legalización de cara a la opinión pública nacional e internacional La "cuestión comunista" se convertía así en el ser o no ser de la democracia española.
En el entierro de los abogados laboralistas de Atocha, asesinados el 24 de Enero por un comando ultraderechista, el P.C.E. demostró una vez más su fuerza, su disciplina y el apoyo popular con que contaba. En los meses siguientes, las movilizaciones populares y las manifestaciones en la prensa en apoyo de la legalización se multiplican. El 27 de Febrero, Suárez y Carrillo se reunieron en secreto, llegando al compromiso siguiente: El dirigente comunista frenaría la presión popular a cambio de una próxima legalización. El 2 de Abril, el tribunal Supremo se declara incompetente para legalizar al P.C.E. y desde este momento le corresponde la decisión al Gobierno. Finalmente, el Presidente Suárez anuncia la legalización del P.C.E. el 9 de Abril, Sábado Santo, con la oposición de los militares y parte de la derecha política. No obstante, el P.C.E. se convertirá a partir de ahora en un factor importante de estabilidad para la naciente democracia española.
El Alcalde de Arriate manda copia de la carta al Gobernador Civil el Abril, añadiendo al final lo que sigue:
“ Ayer mismo, por la tarde, pegaron en muros, postes y paredes, pasquines alusivos a la libertad que preconiza el Partido Comunista y resaltando el papel de su protagonismo en la concordia nacional ".
El P.C.E. cuenta ya en Arriate con 145 militantes. El anuncio televisivo de la legalización les coge a los comunistas asintiendo y participando muchos de ellos en la procesión del Santo Entierro por las calles de la localidad.
Al día siguiente celebrarán su legalización en el Campo de fútbol, dirigiendo la palabra Francisco Durán Lago a los asistentes, manifestándose posteriormente por el pueblo, portando banderas rojas y pancartas alusivas a su legalización.
